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Bodhidharma

 

Bodhidharma, conocido en China como Pútídámó 菩提達摩 o Dámó 達摩, fue un monje indio que llegó a China en el s. VI, y al que habitualmente se considera como fundador del Kung Fu y del budismo Chán 禪.

Aunque los registros históricos sobre Bodhidharma son contradictorios (veremos esto en un próximo artículo), queremos exponer aquí su vida tal y como ésta ha pasado a formar parte de la imaginación popular.

Según la tradición, su nombre de nacimiento era Jayavarman, siendo Bodhidharma su nombre budista, y fue el tercer hijo de un rey de la India. Si esto fuese cierto, pertenecería por ende a la casta india de los kshatriyas, la casta guerrera. Sin embargo, decidió tomar los votos budistas y convertirse en monje y, eventualmente, viajar a China para propagar las enseñanzas de Buda.

El budismo había penetrado en China a través de la Ruta de la Seda desde la India y a principios del s. VI era ya una religión consolidada en todo el imperio. No obstante, cuando Bodhidharma llegó a China en el año 520, encontró un budismo muy ritualizado, que ponía un un gran énfasis en el estudio de las escrituras, la ceremonia y el culto.

Para Bodhidharma, el camino a la realización estaba basado en la práctica de la meditación, por encima del ritual, por lo que se conoció en China como Chánnà 禪那, o simplemente Chán 禪, término derivado del vocablo original indio dhyāna, que significa ‘meditación’ o ‘contemplación’. El Chán no comenzó a tomar forma como una escuela separada hasta finales del s. VI, y posteriormente se extendió a Japón, donde adquirió el nombre por el que es conocido hoy en Occidente: Zen.

En China, Bodhidharma es considerado el vigésimo octavo patriarca del budismo, esto es, en un linaje de discípulos en línea directa desde el Buda Gautama. Sin embargo, es posible que esta genealogía fuese inventada posteriormente, durante los siglos VII y VIII , como respuesta a las críticas que recibía la escuela Chán por parte de otras sectas budistas. Estas críticas intentaban minar la creciente popularidad del Chán en China, alegando que no existían registros que demostrasen su transmisión directa desde el fundador y que, por lo tanto, la escuela carecía de autoridad.

Según la leyenda popular, al poco de llegar a China, Bodhidharma fue invitado a una audiencia por el emperador Wǔdì 武帝 de la dinastía Liáng 梁, un ferviente devoto budista que había gastado grandes sumas de dinero en la construcción de templos y monasterios.

El emperador Wǔdì 武帝

Encuentro con el emperador

Durante su encuentro, el emperador preguntó orgulloso a Bodhidharma:
— Desde que ascendí al trono, he construido numerosos templos y monasterios y traducido escrituras, ¿cuán grande es mi mérito por estos actos?
Para su sorpresa, Bodhidharma respondió secamente:
— Ningún mérito.
El emperador se irritó grandemente al oír esto, pero aun así prosiguió inquiriendo al monje sobre la naturaleza del budismo:
— ¿Cuál es, según tú, la esencia del budismo?
— No hay ninguna esencia, sólo vacuidad. — Esta respuesta de Bodhidharma volvió a enojar al emperador.
— ¿A quién, entonces, tengo delante de mí?
Ante esta nueva pregunta, Bodhidharma simplemente respondió:
— No lo sé.

El emperador quedó muy desilusionado con la visita de Bodhidharma, de quien esperaba grandes alabanzas por su patronazgo del budismo, y despidió al monje. No supo entender que, para Dámó, la realización de actos de naturaleza transitoria movido por el deseo de adquirir mérito y popularidad no era algo digno de mención, y que el verdadero mérito residía en la búsqueda de la iluminación y del verdadero entendimiento a través de la meditación.

Las palabras de Bodhidharma al emperador son demasiado profundas para ser explicadas. Bodhidharma habla de la vacuidad no como un concepto sino como una experiencia. Los budistas estaban en China demasiado ocupados debatiendo sobre las escrituras y sobre conceptos como la Cuatro Nobles Verdades. Pero la práctica del Chán lleva a la realización de que todas las cosas están desprovistas de esencia, de un yo independiente. Para el monje venido de la India, esto no era una cuestión a la que se pudiera llegar mediante la comprensión racional, mediante conceptos o palabras, sino mediante la experiencia propia de la meditación. El emperador estaba lleno de estos conceptos que enturbiaban su mente y lo distraían de la propia experiencia.

Finalmente, su respuesta ante la última pregunta del emperador es la respuesta del que se ha vaciado a sí mismo de conceptos e ideas. Por lo tanto, Bodhidharma no puede responder a esa pregunta.

Se dice que, después de haber despachado a Bodhidharma, el emperador Wǔdì se arrepintió y lloró amargamente.

 

Tras su encuentro con el emperador, Bodhidharma viajó al norte, a las cercanías de Luòyáng 洛阳, concretamente al monte Sōng Shān 嵩山, donde se levanta el monasterio de Shǎolín 少林. Según la leyenda popular, tras negársele acceso al monasterio, se estableció en una cueva de las cercanías, donde pasó nueve años, sin interrupción, sentado en meditación frente a un muro. Se dice que, durante ese tiempo, nunca habló con nadie, a pesar de que muchos de los monjes iban a visitar la cueva para verle.

Existen muchas leyendas relativas a este periodo de su vida. Una de ellas cuenta cómo Bodhidharma, tras quedarse dormido mientras meditaba, se cortó los párpados para no volver a dormirse; por ello se le representa siempre con unos ojos enormes, sin párpados. De sus párpados cortados, que arrojó al suelo, nacieron las primeras plantas de té; desde entonces la infusión de esta planta mantiene a los monjes despiertos durante la meditación. Por supuesto, el té se consumía ya en China desde hacía cientos de años, puede que incluso milenios.

Bodhidharma es representado sin párpados

Otra de estas leyendas dice que un monje rogó a Bodhidharma que lo aceptara como discípulo, a lo que éste se negó. El monje insistió repetidas veces y Bodhidharma terminó diciéndole que aceptaría enseñarle cuando la nieve que cubría la entrada de la cueva se volviera roja. Al oír esto, el monje se cortó uno de los brazos, y su sangre tornó roja la nieve de la entrada. Así fue cómo Bodhidharma comenzó a enseñar el Chán.

Algunas versiones del mito dicen que Bodhidharma murió en la cueva, sentado en meditación. Pero la más extendida dice que, pasados los nueve años de meditación, Bodhidharma fue aceptado en el monasterio de Shǎolín, donde enseñó budismo Chán. Según la creencia popular, como los monjes pasaban largas horas en meditación y los miembros se les atrofiaban, Dámó les enseñó una serie de ejercicios físicos y de Qì Gōng 氣功 para mantenerse en forma, que a lo largo del tiempo dieron origen a las artes marciales Shǎolín.

Tras varios años de enseñanza, Bodhidharma sintió el deseo de regresar a la India. Para probar a sus discípulos, pidió que cada uno dijera algo que demostrara que habían comprendido sus enseñanzas. Uno tras otro fueron dando un paso adelante y pronunciando palabras profundas, hasta que uno de ellos se acercó, hizo una reverencia y, simplemente, permaneció en silencio. Fue a este monje a quien Bodhidharma eligió como sucesor. Se llamaba Dàzǔ Huìkě 大祖慧可 y es considerado el segundo patriarca del Chán, y el vigésimo noveno desde Buda.

No se sabe si Bodhidharma regresó a la India, pero existe una leyenda según la cual murió en China. Algún tiempo después de su muerte, fue visto de camino a su tierra natal, descalzo y con una sola sandalia colgada de su cayado. Tras exhumar su tumba, los monjes la encontraron vacía, a excepción de una sandalia.

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