Artes Marciales ChinasHistoria

Las Artes Marciales de Exhibición

En la segunda mitad del s. XX se establecía oficialmente el llamado wǔ shù moderno. Este nuevo wǔ shù se caracterizó por movimientos acrobáticos sumamente espectaculares y difíciles de ejecutar, pero desprovistos prácticamente de utilidad marcial, dando lugar a una nueva era en la que las artes marciales de exhibición irían ganando terreno a las tradicionales, hasta el punto de que éstas últimas se encuentran a día de hoy prácticamente extintas. Sin embargo, estas artes de exhibición llevaban ya presentes en China varios cientos de años.

Wǔ shù (chino tradicional 武術, simplificado 武术) es un término que significa, literalmente, “artes marciales”. Aunque, en la actualidad, este término ha pasado a designar las artes marciales de exhibición, deberíamos referirnos a éstas como “wǔ shù moderno”, y a las artes marciales tradicionales como “Kung Fu tradicional” o “wǔ shù tradicional”.

Durante la dinastía Sòng 宋朝 (960-1279) ya existían en China estilos de exhibición, practicados por la población civil en ferias y festivales. Estos estilos eran profusos en movimientos acrobáticos cuyo objetivo era la pura espectacularidad, y apenas incluían técnicas efectivas para el combate. Estos movimientos, conocidos como huā fǎ 花法 o “técnicas floridas”, recibían a menudo las críticas de los militares, y dieron lugar a la distinción entre la práctica marcial para el combate real (實戰武藝 shí zhàn wǔ yì) y la práctica marcial de exhibición (花法武藝 huā fǎ wǔ yì).

A finales del período Sòng, estas artes de exhibición constituían ya el principal espectáculo en festivales y ferias, y su práctica continúo incluso durante la dinastía Yuán 元朝, época en que las artes marciales reales estuvieron prohibidas.

En siglos posteriores, durante la dinastía Qīng 清朝, las “técnicas floridas” de las artes marciales de exhibición se introdujeron en la práctica de algunos cuerpos del ejército. El Ejército del Estandarte Verde (綠營兵 lùyíngbīng), una fuerza militar compuesta por chinos de la etnia hàn 漢族*, sufrió críticas de varios mandos militares e, incluso, del propio emperador Jiāqìng 嘉庆, por el uso de este tipo de técnicas en su entrenamiento. Estas voces alegaban que la práctica de este cuerpo militar era agradable a la vista pero carente de utilidad marcial, y sólo útil por tanto para exhibiciones.

Exhibición de artes marciales en un mercado de Shànghǎi 上海, alrededor de 1930.

El último desarrollo de estas artes no-marciales tuvo lugar tras la instauración en 1949 de la República Popular China bajo el mandato de Máo Zédōng 毛澤東. Máo valoraba el ejercicio físico como método de fortalecimiento, no sólo del cuerpo humano, sino también de toda la nación. Sin embargo, el líder comunista consideraba que la existencia de muchos métodos de entrenamiento causaba confusión y era, por tanto, negativa para “huesos y músculos”. En esta diversidad de métodos incluía los diferentes estilos de artes marciales chinas.

Bajo este mismo punto de vista, el Partido Comunista impulsó en 1951 la organización y estandarización de la práctica de las de artes marciales. En 1957, la Comisión Nacional de Deportes (guó jiā tǐ wěi 國家體委) estableció la educación física y la competición no combativa como los objetivos del wǔ shù moderno.

Con la Revolución Cultural (無產階級文化大革命 wúchǎn jiējí wénhuà dà gémìng, “Gran Revolución Cultural Proletaria”, 1966-1976), los elementos de la cultura tradicional, que eran considerados residuos de un pasado feudal, fueron duramente perseguidos y, en muchos casos, destruidos. Muchos intelectuales y artistas marciales fueron también objeto de esta persecución. Sólo en zonas aisladas, donde la Revolución Cultural no llegó con tanta intensidad, pudieron sobrevivir algunos estilos de artes marciales.

Desde este momento se eliminó la práctica de combate y se abolió la relación tradicional maestro-discípulo, considerada también como un elemento feudal. Las técnicas de defensa personal ya no eran necesarias en el nuevo orden establecido y ante la nueva tecnología bélica, y se empezaron a considerar como carentes de utilidad. La relación tradicional se sustituyó por la nueva relación entrenador-deportista.

La relación tradicional maestro-discípulo era también una relación padre adoptivo - hijo adoptivo, como pone de relieve el término “maestro” (shīfu 師父, compuesto por los caracteres shī 師, “enseñar” o “profesor”, y  父, “padre”).

Para más información sobre este aspecto, consultar el artículo “El Rol del Maestro en la Tradición China”.

Espadachín actuando en la calle. Shànghǎi, alrededor de 1910.

En diversas reuniones de expertos, reunidos por el Partido Comunista, se unificaron diversos estilos marciales y se establecieron rutinas estandarizadas, normas de competición y sistemas de puntuación, todo ello basándose en criterios estéticos más que prácticos. Así, las nuevas reglas de puntuación otorgaban mayor valor a los movimientos vistosos y difíciles de ejecutar que a aquellos relacionados con la efectividad marcial.

Por otra parte, se introdujo, importado de las artes marciales japonesas, un nuevo sistema de clasificación por cinturones, no existente en las artes marciales chinas tradicionales.

El wǔ shù  moderno ha recibido numerosas críticas provenientes de los artistas marciales tradicionales, hasta el punto de ser considerado por algunos como gimnasia deportiva e incluso como “artes de danza” (wǔ shù 舞術), expresión que se pronuncia de manera idéntica pero que se escribe con caracteres diferentes.

La nueva tendencia y la expansión de las artes marciales de exhibición ha hecho peligrar la existencia de las artes marciales tradicionales, hasta el punto de ser muy difícil a día de hoy encontrar maestros que enseñen artes realmente marciales, en el auténtico significado del término. En China, el Kung Fu es visto por las actuales generaciones como una práctica inútil, por la poca probabilidad de ser puesto en práctica en la vida actual.

 

Nota:

* La dinastía Qīng  era de origen manchú, por lo que en esa época el ejército regular estaba compuesto mayoritariamente por manchúes.

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